Antes de seleccionar un producto para invertir, es fundamental conocer qué tipo de inversionistas somos. De la misma forma que no todas las comidas agradan a todos, o no todos los tipos de planes vacacionales se acomodan para todas las familias, las inversiones deben elegirse según el perfil de cada quién.
¿Qué tipo de inversionista eres?
El tipo de inversionista se determina de acuerdo con la cantidad y tipo de riesgos que se está dispuesto a correr. El riesgo que corremos a la hora de invertir dependerá, a su vez, de una serie de factores como son la cantidad de ingresos mensuales, estabilidad en la fuente de ingresos, edad, si se es soltero o se tiene familia, de cuántos miembros consta la familia, cuáles son las expectativas de ahorro y los plazos programados, entre otros.
A continuación, examinaremos los cuatro tipos principales de inversionistas para tratar de ubicar mejor nuestro perfil.
1) Retador del peligro
Existen inversionistas a los que les gusta tomar grandes riesgos con miras a obtener grandes ganancias en un período muy corto. Por lo general, se trata de personas jóvenes y con poca experiencia en el mundo de los negocios y los mercados financieros. Aunque en ocasiones pueden conseguir sus objetivos, muchas veces sucede que viven en una constante inestabilidad y pueden llegar a perder más de lo que ganan.
Este tipo de actitud no resulta redituable la mayoría de las veces, aunque para algunos puede tener resultados sorprendentemente buenos.
2) Audaz
Se trata, por lo general, de inversionistas jóvenes, pero que, cuentan también con solidez económica y con ingresos de moderados a altos. Por lo general, son personas solteras o aún sin hijos, entre los treinta y cuarenta años.
Esta clase de inversionistas corre riesgos en los mercados y opta por los instrumentos que prometen las ganancias más elevadas, sin importar si en un momento dado, se arriesga a perder la mayor parte de la inversión. Estos inversionistas toman la parte de sus ahorros que no les resulta vital para su vida cotidiana.
Este tipo de personas prefieren portafolios de inversión en los que combinan fondos de renta variable, deuda a corto plazo y deuda a largo plazo.
Ser un inversionista audaz puede dar buenos resultados, siempre que no se esté comprometiendo el dinero de los gastos cotidianos. No es muy recomendable mantener esta actitud de riesgo cuando no se cuenta con la suficiente solvencia, o si se tienen compromisos familiares importantes.
3) Moderado
Como su nombre lo indica, el inversionista moderado tiende a ser cauteloso con sus decisiones, pero también toma riesgos en caso necesario, con el objetivo de maximizar sus ganancias. Al inversionista moderado no le asusta tener algunas pérdidas, si con ellas se incrementa la posibilidad de ganar algo extra. Muchas veces se trata de una persona con ingresos estables, que pueden ser entre moderados y altos.
Inversionistas de este tipo hay de muchas edades. Desde jóvenes que comienzan a ahorrar sus primeros salarios, padres de familia con capacidad de ahorro y hombres y mujeres próximos al retiro.
Para este tipo de inversionistas se sugieren portafolios diversificados con instrumentos a mediano y largo plazo. El porcentaje de fondos en deuda variable es menor que en el inversionista audaz y prefieren los bonos de deuda.
4) Conservador
Los inversionistas con perfiles conservadores buscan tener ganancias más o menos estables sin correr casi ningún riesgo. Aunque los rendimientos de sus inversiones no sean muy elevados, el inversionista conservador busca no preocuparse en absoluto por arriesgar lo que tiene ahorrado. Sin embargo, en ocasiones puede resultar que los inversionistas conservadores pierdan en términos de rendimientos reales, puesto que no cuidan del impacto de la inflación en sus inversiones.
En la categoría de los inversionistas de perfil conservador puede haber toda clase de personas. Desde los jóvenes que no tienen ingresos muy elevados y no quieren arriesgarse a perder sus ahorros, hasta aquellos que tienen familias que mantener, o deudas que cubrir o trabajadores retirados que no quieren tener preocupaciones.
Ser un inversionista conservador no es quizá la mejor estrategia para maximizar los ahorros ni para contar con un ingreso extra como tal, pero sí puede ser una buena opción para no tener tensiones y ahorrar a largo plazo.
Es importante conocer nuestras necesidades para entender nuestro perfil. También es fundamental recordar que existen puntos intermedios en todos los tipos de perfiles y que, a lo largo de nuestras vidas, conforme nuestras posibilidades y necesidades van cambiando, también nuestro perfil de inversión.
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